"Atrévete a saber, atrévete a pensar"

¡Atrévete a saber! ¡Ten valor para disponer de tu propio entendimiento! Este es el lema de la Ilustración que, según Kant, suponía que el ser humano había llegado a la mayoría de edad y había de empezar a pensar por sí mismo. Para desarrollar esa capacidad y ejercerla con criterio debía formarse, de ahí el “Atrévete a Saber”. Hay distintas cuestiones sobre las que aquí podríamos reflexionar:

1. Tal y como el propio Kant se preguntaba: ¿Vivimos ahora en una época ilustrada? ¿Qué desean saber o conocer las personas? ¿Desean ampliar sus conocimientos? ¿Su formación cultural les permite juzgar y pensar por sí mismos? ¿Les permite no ser manipulados fácilmente? ¿Es ahora la razón realmente autónoma, crítica y tolerante?

2. ¿Qué saber es realmente importante? ¿Dónde podemos hallarlo? En el instituto, en las bibliotecas, en los medios de comunicación, en la calle, en la religión,… ¿Qué debemos saber o conocer?

3. ¿Es mejor saber o refugiarnos en la ignorancia, los prejuicios o los lugares comunes de la gente que nos rodea para no quedar marginados?

Se trata de argumentar intentando responder estas preguntas para concretar cuál es vuestro punto de vista.

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Quant a José Vidal González Barredo

Catedràtic de filosofia de l'Institut Salvador Dalí del Prat de Llobregat
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44 respostes a "Atrévete a saber, atrévete a pensar"

  1. Gerard Culla ha dit:

    CUESTIÓN 1

    Definitivamente no, no vivimos en una época ilustrada; absolutamente al contrario. Si bien la Ilustración se caracterizaba, entre otras cosas, por ese afán de conocimiento y de saber más, el panorama de la (triste) actualidad es totalmente opuesto. Naturalmente, pienso enfocarlo desde el punto de vista de la juventud que (desgraciadamente) me ha tocado vivir. Como en todo, hay excepciones; pero la tendencia general del joven de occidente es la búsqueda de la diversión, efímera, simple y pasajera. Supongo que los modelos que marcan “cómo hay que divertirtse” en cada época han ido degenerando hasta los del día de hoy. Se reduce al alcohol, las drogas, el sexo y lo que yo llamo los juegos sociales, en los que los distintos individuos luchan por demostrar su superioridad (dentro de sus patrones de comportamiento). Esta clase de personas, por lo general, no ven más allá que la diversión más próxima y no tienen aspiraciones más profundas. Esto en cuanto a las nuevas generaciones (a mí me entran todos los miedos al ver los profesionales del futuro en los que en teoría tendré que confiar).

    Ahora la cultura gira en torno a la prensa del corazón, el futbol y otras banalidades que engrandecen y mantienen algunos Belenes Esteban y Messis. Mientrastanto, grandes médicos, ingenieros, biólogos, químicos, físicos, matemáticos, astrónomos, historiadores y escritores (por suerte hay sectores files a la lectura) quedan eclipsados por esta gran bola de sagfdgiusd (el sustantivo que tnía en mente podía resultar ofensivo).

    Es decir, que unos pocos son los que tiran de la humanidad, para que no se hunda en su propia ignorancia (lo peor es que es una ignorancia voluntaria). Sin embargo, considero que el más ignorante es más feliz, pues vive en su mentira (o en su simple realidad; cierta pero simple).

    (No sé si me he pasado de la raya y le ira ha hecho que no argumente demasiado, pero este es un tema que me enerva. En futuras intervenciones, cuando esté más calmadito, intentaré escribir de una manera más organizada y razonada.)

  2. Raúl Sáez García ha dit:

    A ver, coincido en muchos puntos con Gerard, pero hay un pequeño matiz que me gustaría aclarar. Podemos afirmar que la época en que nos ha tocado vivir no se caracteriza por un afán de saber, si no más bien al contrario, como muy bien ha comentado Gerard. Pero lo que quiero hacer patente es el hecho que el actuar como un vulgar almacén de datos no tiene porque ser algo positivo. Podemos dedicar nuestra vida al conocimiento, a saber llegar a dicho conocimiento, pero no por ello seremos mejores ni estaremos haciendo algo bueno. Emplear nuestra vida en la consecución de un conocimiento superior, sin sentir nada, sólo almacenar por almacenar, no tiene ningún sentido para mí. Puede parecer muy importante para algunos, pero el hecho de conocer muchas cosas y de saber mucho no nos va hacer mejores personas. Tal vez deberíamos plantearnos que hay cosas más importantes ahí fuera, cosas que valen más la pena de descubrir. Con esto no quiero decir en absoluto que pasemos de todo y nos convirtamos en una especie de rebaño ignorante. Tan sólo apelo al sentido común para que éste nos haga ver que no todo es conocer, no todo es guardar información en nuestro cerebro.

    Hoy en día esto es difícil de comprender, puesto que la sociedad que se ha planteado, la que ha surgido como producto de todos los humanos, de algunos más que de otros, ha acabado con todas las, podríamos llamar, sensaciones. Se ha acabado para muchos el sentir y ahora nos limitamos muchos de nosotros a aprender cosas. Sí, es precisamente esto el objetivo de muchos, aprender, aprender, y aprender. Y, derivado de esto, el hecho de plantearnos día tras día nuevas metas; metas que debemos cumplir, objetivos a alcanzar. No está mal tener algún que otro sueño, pero no debemos ser tan estrictos con nosotros mismos. La vida no se debe desperdiciar, y no creo que el mejor camino para aprovecharla sea el del conocimiento.

    Cabe destacar, por último, una cuestión de suma importancia para comprender todo cuanto digo y para que no haya interpretaciones erróneas. Para explicarlo me tomaré el placer de dividir el conocimiento que podemos tener en dos vertientes o niveles. De esta forma tenemos aquel conocimiento que podríamos llamar trivial i otro, el trascendental. ¿Qué podemos entender por conocimiento trivial? Pues bien, básicamente englobaría aquel conocimiento artificial, aquél que se nos ha inculcado desde pequeños, como pueden ser las matemáticas, la física, la historia o la Lengua castellana. Como podemos ver coinciden con algunas de las asignaturas impartidas en clase. Pues bien, aunque pueden parecer temas interesantes, es más, me son interesantes, no necesitamos de muchos de ellos para vivir, pertenecen al tipo de conocimiento que se encuentra en el almacén de datos que antes he mencionado. Por otra parte tenemos el conocimiento trascendental, que es aquél que nos ayuda en la difícil tarea de saber vivir. Sólo unos pocos pueden llegar a él, sólo los afortunados serán capaces de alcanzar este tipo de conocimiento, que es para mí aquel que te proporciona la libertad necesaria para completar la existencia de cualquier ser humano. Se trata de un tipo de conocimiento utópico, tal vez, que nos ayudaría a comprender el mundo, a desvelar sus secretos, y a saber actuar con corrección. O tal vez no es tanto un conocimiento, sino una especie de intuición ciega que nos libera de las cadenas que nos rodean.

    No ha sido en ningún momento mi intención desprestigiar el conocimiento trivial, pero no creo que sea totalmente necesario. Surge el problema cuando nos fijamos en el planteamiento de la sociedad, he ahí una cuestión difícil de resolver. Tal vez sí que deberíamos tener un cierto conocimiento trivial, pero yo creo que el justo para no morir.

    (Espero que haya quedado clara mi postura, si hay alguna duda la intentaré responder lo mejor que pueda).

  3. Gerard Culla ha dit:

    Primeramente, creo que como conjunto la humanidad ha ido creciendo, hacia mejor. No obstante, individualmente, la gente ha ido, más que empeorando, banalizándose, volviéndose más simple cada vez, hasta tal punto que las sociedades (de los paíes desarrollados) se han convertido en lo que Raúl llama un “rebaño ignorante”, cuyas aspiraciones se centran en lograr ciertos estados establecidos puramente por convenio (yo quiero casarme con un rico y “vivir la vida” [expresión que por cierto me hace mucha gracia]). Raúl afirma que acumular saber por acumular tampoco es una buena opción: si antes he dado a entender esto, quizás no me he expresado con claridad. Si profundizamos un poco más en esta idea, sería preciso matizar que no se trata acumular mucho saber (para eso ya están los libros y los ordenadores), sino de desarrollar nuestra inteligencia, nuestros talentos en el campo que nos agrade, que nos haga felices. Al fin y al cabo, ese es el objetivo de todo SER VIVO (¿eh, Descartes?). Quizás en un ser humano lograr la felicidad es más difícil (lo hemos hecho nosotros mismos).

    Llegados a este punto, habrá quien diga: “Vale, pues yo alcanzo mi felicidad bebiendo, fumando y copulando”. Dejando a un lado que considero que dos de estas acciones son muy susceptibles de violar las libertades de terceros, nos estamos estancando en un punto en donde no hay avance (no hay Ilustración). Y aquí habrá quien se pregunte: “¿Para qué avanzar, si ya estamos bien así?”. Bueno, para empezar, simplemente decir que si todo el mundo fuera un desilustrado como el loco que de verdad prefiere quedarse estancado, no habría ninguna clase de tecnología y todavía seríamos cazadores/recolectores, una gente cuya espernza de vida rondaba los 30 años. Nuestra existencia sería anecdótica en la Tierra, porque nos basaríamos en repetir lo que hacían nuestros antepasados. Por suerte, alguas mentes privilegiadas son capaces de no conformarse con este tipo de existencia banal, y para alcanzar su propia felicidad necesitan saber acerca de lo que las rodea. Esta búsqueda, estas investigaciones, provocan descubrimientos, y estos descubrimientos conducen a la génesis de nuevas necesidades que son capaces de atraer a los desilustrados, los cuales no serán felices hasta conseguir estas nuevas necesidades. Así unos avanzan en el conocimiento y otros simplemente recogen como rémoras. Podríamos distinguir pues, en concordancia con el texto, dos tipos de personas, los ilustrados o emprendedores, que su superioridad intelectual les impide ser felices con las banalidades y los desilustrados o rémoras que se conforman con las banalidades y a veces recogen las migas de los emprendedores. Una vez la rueda se ha puesto en marcha, ya gira sola y cual bola de nieve (de los dibujos animados) se hace cada vez más y más grande.

    Pasemos ahora a comentar la segunda idea que Raúl apuntaba en su comentario. No estoy de acuerdo con su división del conocimiento. ¿Qué es saber vivir? ¿Vivir conforme los dictámenes del “rebaño ignorante”? No creo. ¿Sobrevivir a los peligros del mundo, como si estuviéramos en una jungla? No creo. ¿Saber alcanzar la felicidad? Sí, me reitero en mi idea de que el fin último individual de UN humano es alcanzar su propia felicidad (que puede verse condicionada por la felicdad de otros). Evidentemente, lo que Raúl bautizaba como conocimiento trivial no será de mucha utilidad para una rémora, porque actualmente los cánones de determinar cómo ha de divertirse el “rebaño ignorante” se basan en el alcohol, las drogas, el sexo y las pugnas sociales como ya apuntaba en mi primer comentario. Cabe destacar que hay modos para acanzar la felicidad efímera, tales como videojuegos, la lectura y la música (que considero más profundos que autoenvenenarse con etanol). Volviendo a lo que decía: ¿qué conocimiento es, pues, el que nos permite saber vivir bien la vida? Yo creo que depende de si se trata de la vida de un emprendedor o de un ilustrado. Evidentemente, existe un conocimiento de nuestro propio cuerpo y que nos permite, por ejemplo, buscar comida cuano tenemos hambre. Pero más allá, el conocimiento que requiere un emprendedor para ser feliz que para el que necesita una rémora es muy distinto; si bien el primero seguramente se enolba dentro de alguna ciencia o alguna disciplina de conocimiento, ya que necesita mejorarse y perfeccionarse como especialista en un tipo de saber o talento porque lo requiere para ser feliz, el conocimiento de una rémora para ser feliz es prácticamente nulo (por poner un ejemplo: para beber una copa con cerveza simplemente hace falta seguir una serie de pautas sociales que nos permitan obtener la cerveza y saber cómo beberla, cosa que se remite a lo que decía anteriormente sobre el conocimiento de nosotros mismos).

  4. Lucero Ybert ha dit:

    Creo que ya todos coincidimos en que no vivimos precisamente en una época ilustrada, basta con poner la tele para que nos demos cuenta de que existen más paletos de los que nos podemos imaginar y por lo general suelen refugiarse en su ignorancia ya que prefieren decir “a mí que no me líen con sus rollos” que pararse a pensar como puede ser que pulsando un botón encienda una bombilla; tal vez las cosas que parecen difíciles nos asusten inconscientemente.
    No obstante, sí que existen personas que se interesan. Las suficientes como para mantener un mercado, me refiero a que si todos tuviésemos la misma valía y las mismas ganas de aprender todas esas cosas “triviales” (como les dice Raúl) entonces sería difícil asignar trabajos, nadie que sea experto en astronomía le gustaría ser barrendero (supongo) XD.
    También, me gustaría señalar que esos “vicios” que nosotros juzgamos (alcohol, drogas, tele rosa y sexo) no son cosa del siglo XXI y los profesionales de mañana no serán peores que los de hoy, antes no se miraba la tele (por que no existía) pero si se vivían los culebrones de todo el barrio, y seguramente habían tantas belenes esteban como ahora y en cuanto al sexo, el alcohol y las drogas, yo creo que eso es solo una etapa que viven muchos seres confusos y un día simplemente les aburre y lo dejan (hablo de los jóvenes que toman o se drogan ocasionalmente) y no debemos de olvidarnos de que ellos al igual que todos solo buscan su propia felicidad, creo que lo hacen mal porque la que encuentran es inconstante, efímera y capaz de acabar con cualquiera lentamente pero es su manera y quizás algún día la cambien, pero, mientras es la mejor forma que creen tener y los demás solo se limitan a parecer viejos chochos y a decir “esta juventud” pero nadie se dedica a intentar entender ni a intentar mostrar un camino alternativo.
    Yo si estoy de acuerdo con las cosas que nos dan en clase, sobre todo con catalán y castellano porque realmente, en última instancia, nos permiten conocer nuestra historia porque somos seres que crearon un lenguaje que les permite pensar no? Y somos civilizados por que creamos la escritura. Pero también creo que deberían dejarnos existir un poco, dejar de acecinarnos imponiéndonos un camino y unos estudios y dejarnos tiempo para que solos nos planteemos que es lo que realmente queremos saber para vivir. Si lo pensamos, a casi todos nosotros desde que nacemos nos comienzan a atormentar con clases de inglés, francés, ballet, básquet más colegio, juegos educativos, casitas de muñecas y vanidades estúpidas y no nos dejan tiempo libre para salir a la calle a jugar con una cuerda a ver si aprendemos que cuando alguien cae, los otros dejan de reír y ayudan a que se levante.
    Para terminar por fin mi “macro coment” creo que la pregunta ¿Su formación cultural les permite juzgar y pensar por sí mismos? Es muy ambigua, porque por una parte eso hay que mirarlo por casos y países, y por otra, si se refiere a cosas que se supone que aprendemos con nuestro sistema educativo, hay que recalcar que en la vida real no nos sirven de mucho, a nosotros nos enseñan millones de textos que hizo alguien pero no nos enseñan a entender cosas tan cotidianas como cartas a la administración o política y ética así que depende mucho sobre que tengamos que pensar y que tengamos que juzgar.

  5. Sergio Quirante ha dit:

    Puesto que la primera cuestión ha sido hasta ahora la más debatida, a mi me gustaría dar mi punto de vista respecto la tercera. Mi respuesta es que actualmente la sociedad se ve refugiada en la ignorancia, los prejuicios, etc. Esto es así porque el saber no está considerado como debería de estarlo. Uno de los motivos podría ser que la mentalidad de la población respecto el saber es que sólo está reservado a un “colectivo”, por ejemplo científicos o filósofos, los cuales son considerados, por sectores de nuestra sociedad, como personas “extrañas”, por el simple hecho de que puedan hablar de una manera diferente o más correcta que el resto de personas. Esta idea de que sean raros, verdaderamente es al revés, ya que, lo único que hace éste “colectivo” es utilizar la mayor cualidad del ser humano, es decir, la razón. Por ello, si consideramos de raras a estas personas lo que estamos haciendo verdaderamente es poner en evidencia el rasgo exclusivo que caracteriza nuestra especie, el razonamiento.
    Con esto he querido decir que hasta que no cambie la visión de la sociedad respecto al saber, la frase “el saber no ocupa lugar” seguirá siendo aplicada de forma literal en vez de metafórica.

  6. María Carrasco ha dit:

    Voy a hacer un comentario en el que doy mi visión general de los tres puntos. Desde mi punto de vista, vivimos en una época en la que el afán por conocer, aprender y saber no es el primer objetivo para la mayoría de la gente. Realmente creo que no vivimos en una época ilustrada. Pero, hay que decir que se conservan círculos en los que estos tres rasgos están permanentemente vivos.
    Hay personas que está mejor preparadas que otras, pero normalmente no presumen de sus conocimientos. Y aunque tengan la capacidad para criticar, razonar y pensar no lo ponen en práctica porque prefieren ser como la mayoría, es decir, superficial y simple. La gente que estudia y se preocupa por estudiar y por saber muchas veces es criticada por la gente que no se esfuerza en hacerlo. A la gente ilustrada se les suele considerar raros y el esfuerzo que realizan no es valorado por la sociedad.
    Por otro lado, pienso que todo tipo de saber es importante y hay que intentar tener una mente abierta a aprender y conocer en cualquier situación, sea en una biblioteca, en el instituto o en la calle.

  7. Ana Moreno Carrero ha dit:

    Según mi opinión, no creo que vivamos en una época ilustrada actualmente, tal y como dicen Gerard y Raúl. Pero eso no es un obstáculo para conocer todo lo que nos rodea. Y es que desde que tenemos uso de razón nos movemos por la curiosidad. La curiosidad es el motivo por el cual las personas intentan conocer, pero quizás el problema principal de hoy en día es que la mayoría optamos por conseguir el camino más fácil y no nos esforzamos por conocer si lo que queremos conocer supone un esfuerzo. Por tanto, mi opinión es que la gente quiere saber y descubrir cosas nuevas y sí desean ampliar su conocimiento. Cuando hablamos de conocimiento no solamente podemos hablar de estudios si no de conocer el mundo en general, el ambiente que nos rodea. Es cierto entonces el refrán que conocemos “No te acostaras sin haber aprendido nada nuevo”.
    Nuestra formación cultural nos permite juzgar en el momento que somos capaces de opinar sobre lo que hemos aprendido, si somos críticos y no nos dejamos influenciar fácilmente por lo que digan los demás. Lo ideal sería ser capaz de escuchar las opiniones de las demás y respetarlas y a la vez tener tu propia opinión. Es decir, aprovechar la formación que te han dado utilizándola de manera crítica. Si se siguiera lo que he dicho, no sería nada fácil que te manipularan.
    La razón puede ser autonoma aunque siempre estará minimamente influenciada por el ambiente que te rodea.

  8. Después de las primeras intervenciones podemos destacar lo siguiente:
    Existe un debate sobre la utilidad del saber académico en el que Lucero señala un primer lugar común: las “cosas que se supone que aprendemos con nuestro sistema educativo (…) en la vida real no nos sirven de mucho”. Uno de los porqués de este cuestionamiento nos lo apunta Ana: “la mayoría optamos por conseguir el camino más fácil y no nos esforzamos por conocer si lo que queremos conocer supone un esfuerzo”. A ello se le habría de añadir un cierto “clima cultural” en una parte de la sociedad que señala María “La gente que estudia y se preocupa por estudiar y por saber muchas veces es criticada por la gente que no se esfuerza en hacerlo”. Se habría de reflexionar sobre si ese es realmente el camino más fácil y si no sabemos soportar las presiones de cierta parte de nuestro entorno.
    Sin embargo tal debate tiene sentido. Con Raúl estoy de acuerdo en que no sirve de mucho “actuar como un vulgar almacén de datos “, en que “conocer muchas cosas y saber mucho” no siempre, ni necesariamente “nos va hacer mejores personas” pero no en que “La vida no se debe desperdiciar, y no creo que el mejor camino para aprovecharla sea el del conocimiento”. No hay que olvidar, como dice Ana, que es precisamente “Nuestra formación cultural [la que] nos permite juzgar en el momento que somos capaces de opinar sobre lo que hemos aprendido”. Que podamos ser críticos con la enseñanza que recibimos (con conocimiento de causa y no desde el prejuicio del ignorante) depende de ello en parte. Además “Conocimiento” y “vida” no deben porqué aparecer como términos enfrentados sino que quizás sea más razonable preguntarnos con Gerard “¿qué conocimiento es (…) el que nos permite saber vivir bien la vida?” Es quizás éste el “conocimiento trascendental” que Raúl buscaba pero al no daba mayor contenido que el de una “intuición ciega”. Es, en todo caso, éste el conocimiento que yo querría que se intentase concretar.
    Por último hay otras tesis sobre las que se puede seguir el debate:
    1. Gerard: “el más ignorante es más feliz” “los ilustrados o emprendedores, que su superioridad intelectual les impide ser felices con las banalidades y los desilustrados o rémoras que se conforman con las banalidades”
    2. Partiendo de las afirmaciones de Lucero (“si todos tuviésemos la misma valía y las mismas ganas de aprender todas esas cosas “triviales” (como les dice Raúl) entonces sería difícil asignar trabajos, nadie que sea experto en astronomía le gustaría ser barrendero (supongo) XD.”) y Sergio (“la mentalidad de la población respecto el saber es que sólo está reservado a un “colectivo”.) Hemos de considerar que ¿La ilustración es sólo una cosa de elites?
    3. Por último, un debate que considero esencial: el modelo de ocio. Lucero señala críticamente que muchos se quejan de ““esta juventud” pero nadie se dedica a intentar entender ni a intentar mostrar un camino alternativo”. Gerard hace un juicio muy crítico sobre una “cultura [que] gira en torno a…” unos valores que considera errados: ¿Puede la ilustración proporcionarnos un modelo de ocio y de cultura que nos permita un saber “transcendental” (sobre la vida)? ¿Sobre qué valores sobre podría sustentar tal modelo?

  9. Juan Antonio Gil ha dit:

    En mi opinión, no nos encontramos en una época ilustarada. Como defendía Gerard, considero que la sociedad de hoy en día no posee (en gran parte) ese afán de conocimiento presente en la Ilustración. No hay más que ir a una clase, por ejemplo, de cualquier curso de la ESO (o bachillerato) y observar “el panorama” que hay. Parece que los alumnos “trabajen” para el profesor. Cuántas veces habremos oído “te he hecho los deberes” como si el hecho de hacerlos fuera un favor que hacen al profesor. He puesto este ejemplo porque cada vez que escucho unas palabras semejantes me entran ganas de reír.
    Por otro lado, considero que el conocimiento académico, muchas veces no es un conocimiento útil ya que se transmiten algunos conocimientos que considero que no son necesarios para vivir bien (prescindibles). ¿Para qué me sirve saber hacer una integral? En principio para nada… a no ser que vaya a dedicarme a alguna materia donde se requiera este conocimiento. En cambio, hay una serie de conocimientos que me pueden ser útiles como saber cocinar, saber usar un ordenador, saber conducir …
    ¿Para qué quiero saber que si tiro una piedra hacia arriba caerá por efectos de la gravedad (constante gravitatoria por masa del planeta dividido entre el radio del planeta al cuadrado) si este conocimiento me lo aporta la experiencia? No defiendo que todos debamos ser unos “analfabestias” (como dice Francesc) pero sí dar más importancia a aquel conocimiento útil mediante el cual puedo vivir bien y ser feliz.

  10. Gerard Culla ha dit:

    Retomemos el hilo argumental: ¿qué conocimiento es aquel que nos permite vivir bien? Por los comentarios que he visto, me huelo que la tendencia general es la de pensar que el conocimiento “útil” (un leve punto de ironía) es aquel que nos permite desenvolvernos “adecuadamente” (ídem útil) en las situaciones sociales diarias según las reglas preestablecidas que nadie cuestiona. Por ejemplo, podríamos considerar, según la tendencia general, que una de las ideas de este conocimiento es “no hablar de temas escabrosos cuando se está comiendo en la mesa” porque se considera de mala educación (en nuestra cultura). Entraríamos, pues, en el terreno de la moral. No obstante y paradójicamente, existen otros muchos conocimientos que no serían utilísimos para salir de situaciones también cotidianas en nuestras vidas, y que no obstante quedan apartados de lo que la tendencia general considera “útil para la vida”; por ejemplo, tener conocimientos sobre informática para solventar problemas y sacar mayor provecho a nuestros ordenadores.
    Pero, por alguna razón que no logro entender, las reglas del juego social son las que configuran casi en su totalidad el “conocimiento útil para la vida”. En realidad si que lo entiendo, solo que no estoy de acuerdo: las reglas del juego social se aprenden por inducción, por inercia de los demás, no hace falta pararse y estudiárselas para un examen. En cambio, posiblemente la informática requiere más atención y concentración para ser comprendida.

    Y… ¿por qué los juegos sociales son tan importantes? Bien, de hecho las personas giran en torno a las relaciones que establecen con otros individuos y dependen de ellas. Vivimos en una sociedad de culto al sexo (precisamente hoy en la tele comentaban que en una encuesta que era el pasatiempo favorito en España), y para lograr el sexo, por lo general, has de establecer una estrategia social (involuntaria, inducida), tejer unas redes de contactos que te permitan desarrollarte como ente social y, a partir de ahí, del deseo. Obviamente en la intensidad con que se es deseado por otros individuos intervienen muchos factores: la madurez (que, por cierto, es muy interesante saber qué es lo que la determina, como el complejo de autosuficiencia que se nombra en Ghost in the Shell y varios cánones sociales que varían en el tiempo), la apariencia física, las preferencias y condiciones personales, etc.

    Para terminar, simplemente hacer hincapié en que existe una famosa frase que dice “Saber es poder”, y yo aquí entiendo poder como “ser capaz de”. Y aunque esté totalmente en contra de tener que coexistir con estos juegos sociales, los gritos de una hormiga son imperceptibles para un gigante colosal que avanza sin rumbo, hacia el abismo… hasta que la hormiga le pica en el cuello, o no.

  11. Paula Arévalo ha dit:

    Siguiendo los comentarios de Juanan, hoy en día la gran mayoría de alumnos (que no es lo mismo que estudiantes) estudia y va aprobando por deber, porque “es lo que me toca” no por gusto a estudiar, estoy en clase “porqué me obligan a ir”.
    En cuanto a la utilidad de las materias que se estudian, es un poco relativo. Yo vengo de un bachillerato artístico y he escuchado mil veces eso de “y para que me sirve a mi estudiar X tema..?” y la respuesta siempre es “cultura general” pero hay una linea muy fina entre la cutlura general y la materia inútil (inútil no como insulto sino como algo no útil, que queda muy feo)
    Siempre he pensado que deberia haber “una carrera para la vida” en la que se complementen diferentes campos antagónicos como por ejemplo la cocina con la filosofia zen, por decir algo. Saber un poquito de todo, ir picoteando de aquí y de allá. Aunque sí que es cierto, que en gran parte, esta “carrera para la vida” a la que me refiero es la vida misma y los años de experiencia.
    Sí que es verdad, como dice Ana, que “optamos por conseguir el camino más fácil y no nos esforzamos por conocer si lo que queremos conocer supone un esfuerzo”. Pero lo cierto es que cuando realmente nos interesa conocer algo, removemos cielo y tierra para ello. A mí me interesa el cine y me mantengo informada y al día en este tema y si el día de mañana me hicieran un examen sacaría buena nota. Donde quiero llegar es a la motivación personal, al interés que uno encuentra en una materia concreta. Depende en gran parte de nosotros mismos pero también del sistema educativo, o sin ir tan lejos, del profesor; como quien se encuentra en el metro una T10 y la coge para ver si tiene viajes aún, o un paquete de tabaco en la acera que quizá no esté vacío y se le haya caído del bolsillo del blazer a un ejecutivo que iba con prisas. A simple vista nos puede parecer algo banal pero en el fondo ser algo con valor e importancia, y depende de como te lo presenten.
    Por eso siempre digo que según qué materias el profesor es importante, para que no acabe siendo (o si) un muermo de clase.
    Muy buena la metáfora de Gerard de la hormiga y el gigante, me he quedado dandole vueltas…

  12. Oscar Blanco Acuña ha dit:

    Siguiendo un poco uno de los aspectos que comenta Gerard (de su patologia antisexo no voy a comentar nada), él habla de la utilidad de saber informático como un ejemplo y yo creo que ha dado con la clave para definir el conocimiento útil que desde mi punto de vista son las habilidades. Es decir, la capacidad de, utilizando nuestros recursos, resolver problemas más o menos cuotidianos de cualquier y realizar actividades (informarnos o, un plano más biologico, nutrirnos, por ejemplo). ¿Qué es más útil? ¿Qué yo intente adquirir todos los conocimientos posibles de todas las disciplinas posibles o qué yo sepa buscar un dato en el momento que lo necesite? Para una sociedad ilustrada necesitamos cambios transcendentales en la forma de entender el conocimiento y en las actitudes sociales. Para empezar una transformación del modelo de ocio para evitar la asimilación ocio-entretenimiento, para seguir personas que deseen conocer y para continuar reforzar el aprendizaje de habilidades en el sistema educativo.

  13. Oscar Blanco Acuña ha dit:

    problemas más o menos cuotidianos de cualquier tipo*

  14. Leticia González ha dit:

    Como ha opinado anteriormente mi compañero Sergio, y puesto que se ha focalizado más atención a la primera preguntar, me gustaría tratar en concreto la pregunta tres. En mi opinión considero que actualmente la sociedad sí que vive refugiada bajo todo tipo de prejuicios, debido a la ignorancia de las personas en muchos aspectos. Coincido totalmente en la opinión que el saber no está considerado como debería de estarlo, ya que el saber enfocándolo en un ámbito más racional, ha de ser autónomo e independiente, sin mezclar con otro tipo de factores que puedan afectarlo, como es en este caso los prejuicios, ya que posiblemente a través de ellos realmente nos estemos alejando de lo que es la razón. Creo que la clave se puede encontrar en cierto modo en la autonomía, ya que el no tener que recurrir a otras personas para solucionar los problemas que podamos tener en un momento dado, es un acto de responsabilidad, que en su justa medida nos aleja de la dependencia y a su vez de los prejuicios, llevándonos a sí al razonamiento propio.
    Muchas personas basándose en sus prejuicios, y en la ignorancia del no saber llega a actuar de determinada forma que si no se llega a variar, la gente acabara siempre ‘’estancada’’ en un punto donde todos esos prejuicios sin mayor razonamiento superen al saber, por lo tanto lo que me vengo a referir es que la ilustración no se centra tan solo en un colectivo concreto, y mucho menos de elite, si no en cada persona y como quiera cada uno verlo desde su punto de vista, el interés por superar sus propios prejuicios. Nadie ha de refugiarse en la ignorancia, y yo creo que es importante que cada uno practique con total libertad el saber a su manera, ya que no se ha de tratar solo de filósofos o científicos por ejemplo los que lo hagan, ya que el saber es algo que se concibe en la sociedad, no en un colectivo concreto, somos cada uno de nosotros.

  15. Raúl Sáez García ha dit:

    Voy a intentar concretar con esta intervención un poco más lo que entiendo por conocimiento transcendental que, si recordamos, es aquel que nos ayuda a saber vivir. Además trataré el otro conocimiento para esclarecer mi explicación. Para empezar hablaré de una de las equivocaciones que el ser humano suele cometer a lo largo de su existencia, lo que le lleva en la mayoría de los casos a seguir el rebaño, y es que rebaños nunca fueron buenos. Se tiene casi siempre la inercia de seguir a la mayoría, lo cual, según mi punto de vista, no es positivo. Yo creo que esto lo único que nos puede causar es una pérdida de libertad, una falta de capacidad para decidir, ya que cometemos los errores que cometen día tras día los seres humanos. Y el problema es que si no queremos seguir las directrices que nos marca la sociedad se nos tacha de extraños o de tontos, porque no hacemos lo que hace la mayoría. Pero si seguimos a la sociedad lo único que podremos llegar a conocer es el conocimiento trivial, aquel que no nos aporta nada en cuanto al hecho de saber vivir. Veamos, entonces qué deberíamos hacer.

    Hemos visto que seguir al rebaño no es bueno, por lo que tal vez la mejor opción sería seguir a las minorías. Pero como ya he comentado esto se puede volver harto complicado, por esto creo que para llegar al conocimiento transcendental debemos guiarnos por intuiciones, que nos ayuden a vivir sin que necesitamos de nada y que nos conformemos, tan sólo, con la libertad y con la tranquilidad necesaria para poder imaginar, para poder crearnos tal vez otro mundo que nos ayude a evadirnos del que vivimos. ¿Pero cómo llegar a él? Pues bien, aunque pueda parecer una tontería para muchos, pienso que la lectura, los libros, nos ayudan a vivir, dado que estos contribuyen a viajar a un mundo mayor, al mundo de la imaginación, al que tal vez se pueda llegar mediante otros métodos. Esto nos ayudará a vivir, nos brindará la posibilidad de conocer la vida y saberla vivir. Fijémonos en este fragmento de Fahrenheit 451, escrito por Ray Bradbury, para comprender mejor mi postura,

    Primera: ¿Sabe por qué libros como éste son tan importantes? Porque tienen calidad. Y, ¿qué significa la palabra calidad? Para mí, significa textura. Este libro tiene poros, tiene facciones. Este libro puede colocarse bajo el microscopio. A través de la lente encontraría vida, huellas del pasado en infinita profusión. Cuantos más poros, más detalles de la vida verídicamente registrados puede obtener de cada hoja de papel, cuanto más «literario» se vea. En todo caso, ésa es mi definición. Detalle revelador. Detalle reciente. Los buenos escultores tocan la vida a menudo. Los mediocres sólo pasan apresuradamente la mano por encima de ella. Los malos violan y la dejan por inútil.
    »¿Se dan cuenta, ahora, de por qué los libros son odiados Y temidos? Muestran los poros del rostro de la vida

    No sé si he logrado razonar con suficiente claridad cómo se llega al conocimiento transcendental, pero espero que se entienda los principios básicos de mi pensamiento.

  16. David ha dit:

    Ya que nadie la ha respondido, a continuación hablaré sobre el segundo punto.
    Pienso que podemos diferenciar lo que “debemos conocer” dependiendo de lo que pretendamos: hay determinados grupos en los que no es necesario un conocimiento extenso y profundo sobre cualquier tipo de tema, tales como la filosofia, las matematicas… ya que su único interés es vivir y no se preocupan por ampliar sus conocimientos ni desarrollar ni mejorar intelectualmente; su único interés es vivir, por lo que no tienen la necesidad de un saber profundo y que desarrolle algún tema en particular. Ese tipo de saber es un saber culto, el cual podemos conseguir a partir del desarrollo intelectual y cultural, y a partir de conocer lo que otros han conseguido o avanzado anteriormente. Ese conocimiento si podemos encontrarlo en lugares como las universidades, bibliotecas o a trvés, incluso, de la religión (la cual según mi punto de vista no ha evolucionado desde su origen, sino que se ha basado en defenderse e intentar justificar sus acciones, pero este no es el tema).
    El conocimiento de este tipo de “colectivo”, nombrado anteriormente, es un saber que no se aprende leyendo libros ni estudiando, sino viviendo experiencias a partir de las cuales sacar sus propias conclusiones, y aprender de ellas. Esto solo puede hacerse moviéndose en la calle.
    En cuanto a la pregunta “¿Que debemos saber o conocer?”. Como he dicho anteriormente, no podemos decir lo que debemos conocer todos, la sociedad en conjunto, sino que esta se divide en diferentes “grupos”, cada uno de los cuales tiene unos intereses particulares, y dependiendo de estos interesará centrarse en un tipo de conociemiento o en otro.

  17. Gerard Culla ha dit:

    Respondiendo a Raúl, sinceramente me parece una idea demasiado descabellada y, a la vez, literaria y mágica el hecho de que el único modo de conseguir una sociedad ilustrada sea mediante la lectura. Yo soy el primero que defiende la lectura como una actividad tanto lúdica como intelectual y como una fuente descomunal de conocimiento; pero no creo que todo el conocimiento útil para la vida pueda aprenderse a través de los libros. Recordemos que Raúl, en su primer comentario, decía que no era producente para nuestras vidas convertirse en un mero almacén de datos.

    Continuando con Raúl, quiero hacer hincapié en el hecho que él considera los libros como si se tratasen de herramientas que nos permiten evadirnos mentalmente de nuestra realidad y nos trasladamos a la ficción de los libros (supongo que novelas en este caso). Bien, siendo esto así, también serían válidas las canciones, películas y los videojuegos para evadirnos. Pero… ¿es eso un método para alcanzar el conocimiento útil para la vida? ¿Evadirse de la realidad nos hará vivir mejor? Está claro que para nuestro cuerpo físico no (son preferibles conocimientos de medicina, nutrición y deporte a evadirnos del mundo material). Pero quizás nuestra mente se encuentre mejor evadida que en nuestra realidad. Llegamos aquí a un punto curioso. ¿Podemos separar nuestra vida física de nuestra vida mental? De ser posible, ¿habría un conocimiento útil universal para ambas vidas o uno para cada uno?

    Bueno, lo que es innegable es que tenemos un cuerpo físico que se ha de cuidar y mantener para que nuestra supervivencia tenga más probabilidades de ser exitosa. Entra aquí en juego el apunte que señalaba Oscar de las habilidades: éstas son las que nos van a permitir solucionar los problemas que surgen a diario y que nos impiden tener un mayor confort en nuestra existencia. Por ejemplo, saber reparar el coche, cepillarse los dientes, saber escribir para comunicarnos… cuantas más habilidades tengamos, mejor, ya que tendremos más posibilidades de sobrevivir.

    Pasemos ahora a otro punto más complejo: la vida mental. El potencial del cerebro todavía está demasiado oculto para especular sobre su poder, pero es tentativo pensar que la clave de la mente reside en él. Si bien el cerebro es material, sus efectos (el pensamiento) no lo son (aparentemente). Es bastante común el hecho que exista gente con un cuerpo físico sano y, sin embargo, una mente enferma, que no rinde. Por lo tanto, consideraremos que el cuerpo y la mente son dos cosas separadas. Es decir, tenemos una vida mental y otra de física, entre las cuales hay una relación de dependencia: si la mente desaparece, el cuerpo muere; pero si el cuerpo muere, ¿la mente desaparece? No podemos saberlo (hasta el momento).

    Dicho esto, ya podemos continuar. Hemos apuntado que hay dos vidas: la física y la mental, y que la segunda rige sobre la primera. Las habilidades nos serán útiles para alcanzar un mayor grado de supervivencia y de comodidad. ¿Pero qué conocimiento es útil para nuestra vida mental? El que nos permita ser felices y, por lo tanto, estar sanos. Alguien puede ser feliz evadiéndose de la realidad, otro superándose a sí mismo, un tercero haciendo matemáticas, y uno del más allá diseñando barcos. Lo que está claros es que hay modos de ser feliz ilustrados y otros que no:
    -Ilustrados: aquellos que implican una actividad mental, que son ambiciosos, y que muchas veces contribuyen a la construcción de un mundo mejor. Ejemplos: cocinar, investigar, hacer deporte, escribir, diseñar, ayudar, hacer música…
    -Desilustrados: aquellos que implican una actividad mental muy baja o nula, son fáciles de conseguir y poco ambiciosos y que muchas veces contribuyen a la destrucción del patrimonio cultural de la humanidad violan las libertades de terceros. Ejemplos: salir de fiesta, robar, romper, burlar la ley, sedentarismo…

    Simplemente, terminar con la mítica “MENS SANA IN CORPORE SANO”.

  18. Noemí Jensen Magaña ha dit:

    En cuanto a la pregunta tres la respuesta la tiene cada individuo y en la sociedad actual hay una gran mayoría de personas que se mantienen en la ignorancia. Empezando por el hecho de que vivimos en massa, y los medios de comunicación y de información principales son la televisión, la radio o los periódicos. Internet está ocupando el lugar de todos ellos pero todavía hay muchas personas que no lo utilizan como medio para encontrar información. Con esto quiero decir que la televisión, los periódicos, la radio… tienen el poder sobre las personas, nos manejan según lo que ellos creen correcto y con esto mostramos nuestra pasividad. Si no somos capaces de contrastar y obtener información más correcta y preferimos mantenernos en la ignorancia sobre temas de interés general y que nos afectan, aún será menor el esfuerzo realizado para obtener un conocimiento cierto acerca de otros aspectos más complejos como los que tratan los filósofos. Estamos acostumbrados a que nos lo den todo hecho y el hecho de tener que esforzarnos para obtener algún beneficio, en este caso estar en lo que cada uno cree más cierto, supone tal esfuerzo que preferimos mantenernos en la ignorancia.
    Si a esto sumamos que todo aquel que piensa distinto, pero al menos tiene un criterio personal, se le margina en esta sociedad que esta llena de patrones que hay que seguir, conseguimos que más gente prefiera mantenerse en la ignorancia.

    Contestando a la pregunta dos podríamos decir que no hay un saber más importante que otro en general sino que dependiendo de la persona le dará más valor a unos que a otros. Por su puesto que es muy importane el saber científico, sobretodo médico, para que podamos avanzar y conseguir cierta mejora en la calidad de vida de los seres humanos. Pero no se está avanzando solo en este aspecto si no que tenemos excesivas comodidades que están provocando un destrozo en el medio ambiente y en el planeta.
    Dejando a un lado el aspecto medioambiental debo decir que considero, personalmente, como saber más importante aquel que te permita llevar una vida libre de prejuicios, que te permita actuar libremente respetando los derechos de los otros y respetando el entorno. Por lo tanto, creo que ese saber se construye a partir de diferentes aspectos; son necesarias las bibliotecas y los colegios para tener una formación mínima, es necesaria la calle para observar la diversidad de pensamientos, de formas de actuar, etcétera y poder sacar tus propias conclusiones, y ya que no tenemos la suerte de visitar todos los países para observar la diversidad cultural, necesitamos también los medios de comunicación, siempre que contrastemos hasta obtener aquello que creamos que es lo más correcto. Si juntamos todo lo que conocemos a través de la experiencia y aplicamos nuestra razón creo que podemos obtener un saber que considero muy importante y mínimo para llevar una vida en harmonía, sobretodo con uno mismo. A partir de ahí es decisión personal elaborar otros saberes que nos permitan ampliar el conocimiento. Pero el saber que yo he mencionado es el que considero mínimo para todas las personas.

  19. Ivan Vizacaíno ha dit:

    En la meva opinió, en la societat que vivim actualment la gent es refugia en la ignorància i en els prejudicis d’aquesta. Simplement cal veure la imatge del setciències a l’escola o com es diu vulgarment de l’empollon, com un terme despectiu només pel fet de treure bones notes, o sinó la típica pregunta el dia que et donen les notes: Cuántas tan quedao? Amb això es pot apreciar la ignorància de la nostra societat, aquest pensament crec que s’esdevé d’una manca generalitzada per el saber, ja que no s’esdevé un punt clau en la nostra societat i no com en l’època il•lustrada. Per això tindríem que reflexionar individualment en la veritable importància que te el saber en els nostres dies i intentar canviar els prejudicis respecte el saber, ja que es una cosa lliure i que tothom te dret.

  20. Oriol ha dit:

    La resposta a la qüestió numero 2, crec que no hi ha un saber més important , ni un menys important, ja que quan et trobes en una situació on has d’expressar la teva opinió, has de poder donar aquesta informació sobre més d’un tema, per això crec que si focalitzes el teu coneixement en un sol saber, no en treus res, en canvi si tens idea, és a dir, saps sobre més d’un tema pots argumentar la teva opinió.
    Crec per tant que més val tenir coneixements sobre diversos temes, que no només saber sobre un tema. Crec que no hi ha un saber més important que un altre, sinó que tots són importants.

  21. Miguel Ángel Lara ha dit:

    Responent a la pregunta dos, tot el saber que qualsevol persona pot obtenir deu ser ben rebut, sigui aplicat en qualsevol dels camps possibles del coneixement.
    Cada coneixement té una funció, però els més importants (segons el meu punt de vista) són aquells coneixements que poden ajudar a qualsevol persona en la vida, per portar-la per el bon camí o fer-li adonar-se de que alguna cosa no va bé. Aquells que puguin aportar a l’individu la idea de com actuar bé, com ser millor persona, etc. Són coneixements que es van adquirint al llarg de la vida com a causa de les experiències o la reflexió dels coneixements que són inculcats des de petits per el col•legi o els pares.
    El coneixement en sí, és molt important, però cal saber diferenciar entre els coneixements que ens són útils i els que no ho són. També es millor conèixer poc i aplicar aquest coneixement a la vida correctament, que no pas conèixer molt i no saber res, és a dir, tenir un disc dur que emmagatzema molta informació però, desprès, no saber aplicar-la a la vida o a qualsevol situació o aspecte d’aquesta.

  22. Berta Martínez ha dit:

    Como ya han comentado muchos de mis compañeros, yo tampoco considero que nos encontremos en una época ilustrada. No nos mueve el ansia de saber o de conocer el porqué de los fenomenos que ocurren en nuestro planeta, nuestro unico objetivo es seguir el camino más fácil para llegar hasta la felicidad,

  23. Berta Martínez ha dit:

    ( le he dado a enviar por error) continuo con lo que iba diciendo, para muchos la felicidad no incluye el saber, es decir, no nos preguntamos sobre el porqué de las cosas por tanto no nos es necesario investigar y contestar a esas preguntas. Sin embargo, vivimos en una época donde desde pequeños nos enseñan, no tenemos las dificultades que tenian en otras épocas para ello y sin embargo parece que cuantas mas facilidades tenemos menos importancia le damos. Por tanto, creo que si tenemos la suerte de vivir en la época de la información deberiamos aprovecharlo y ampliar nuestro conocimiento.

  24. Albert Ros ha dit:

    Personalmente creo que ultimamente esta como de “moda” por decirlo de alguna manera el refugiarse en la ignoracia. Pongo un ejemplo para que se entienda mejor: actualmente en los institutos los chavales y chavalas ven como un reconocimiento o un mérito el repetir, es decir, ahora para ser guay o tener respeto y ganar estatus debes de repetir, para que la gente diga “Oh mira, ese a repetido, se la suda todo, es el amo” (con un vocabulario muy vulgar pero vengo a referirme a eso), en cambio de continuar con los estudios para llegar a ser algo en la vida o por lo menos nos sentirse uno mismo culpable y no terminar vendiendo pañuelos en el metro. Hay que afrontar la vida de una manera que puedas conocer la mayor sabiduria posible.

  25. Yaiza García ha dit:

    Claramente considero que es mejor saber las cosas, para poder valorar por nosotros mismos, no te sirve de nada vivir en la ignorancia ya que te refugias en tu propio engaño, de que vale cerrar los ojos y no ver lo que hay delante si tarde o temprano te estrellaras contra ello, no se puede ser feliz ignorando lo que sucede a tu alrededor, cada uno tiene que ser como es, sin el miedo a los prejuicios, al que dirán, si la gente quiere marginarnos por hacer cosas diferentes a lo que ellos hacen, no voy a ser yo quien se preocupe, si todos fuéramos iguales la vida sería tan aburrida…no avanzaríamos, seríamos clones, clones regidos por un mismo modelo. Así que por supuesto que es mejor saber, no dejarnos regir por un mismo tallado común, lo diferente marca la diferencia desde mi punto de vista claro.

  26. Gerard Culla ha dit:

    En relación al último comentario, considero que es un error juzgar a las personas por su oficio, porque muchas veces no se tiene la oportunidad de acceder a los estudios. Por otra parte, veo que muchos compañeros afirman que no vivimos en una época ilustrada porque la tendencia general es no tener interés alguno por el conocimiento…

    Pero no dicen por qué hay que adquirir conocimiento (volvemos a lo del almacén de datos). Intentaré resumir mis anteriores intervenciones y hacer una síntesis de lo que yo mismo he deducido hasta ahora (obviamente a lo largo del debate las intervenciones de algunos compañeros han modificado este resultado). Trataré de explicarlo de una forma simple e intuitiva para que se capten las ideas principales:

    Hay dos tipos de personas:

    -Emprendedoras: son aquellas que dada su superioridad intelectual no puede conformarse con cubrir sus necesidades biológicas para ser felices, y tampoco se autorrealizan con perseguir una diversión efímera (y en algunos casos destructiva). Necesitan desarrollar sus potencialidades (lo que Vidal ha explicado hoy de Marx viene como anillo al dedo) para realizarse como humanos y conseguir la felicidad. Además, contribuyen a la construcción de un mundo mejor.

    -Rémoras: son aquellas que se conforman con cubrir sus necesidades biológicas y persiguen una diversión efímera basada en las pautas de ocio actuaes. Se nutren de los logros de los emprendedores y muchas veces destruyen el patrimonio cultural (se burlan de él, lo banalizan y contribuyen a su pérdida).

    Pasemos al conocimiento útil para la vida:

    -Hay un conocimiento que nos será útil para cubrir las necesidades básicas y cuidar nuestro cuerpo físico. Por ejemplo: conocimientos de nutrición, medicina, deporte, técnicas de superviviencia (en un caso extremo)… Y últimamente las nuevas necesidades generadas por el mismo hombre: informática, economía, tecnología, etc.

    -Hay otro conocimiento que nos será útil para nuestra mente, para ser felices, que es el fin último de cada individuo. Este conocimiento puede ser cualquier cosa y varía en función de las personas, de si son emprendedores o rémoras: los primeros, como ya apuntábamos, además de alcanzar su propia felicidad, en muchas ocasiones ayudarán a la humanidad; y los segundos simplemente necesitarán unos conocimientos nada ambiciosos y bastante obvios para conseguir su felicidad efímera y banal.

  27. Andrea Arnaiz ha dit:

    En relació a la pregunta 2 crec que el coneixement útil, que ens serveix per a poder duu una vida plena, és el més important.
    Això és perquè aquest coneixement procedeix de l’experiència, encara que aquest sigui subjectiu, és a dir, que no podem estar segurs de que sigui cert ja que no podem arribar a conèixer la veritat absoluta de totes les coses que ens envolten, la creença que ens proporciona a partir de l’hàbit i el costum ens permet tenir una vida plena i plàcida.
    És a dir que si el fi últim fos el de viure una vida agradable i gratificant penso que el més natural seria centrar-se en els coneixements pràctics i útils que ens permeten aconseguir-ho.

  28. Allison ha dit:

    Respecto a la pregunta número dos considero que por una parte el hecho de vivir en una sociedad, y para contribuir al bien y a la armonía de ésta, es necesario o útil un conocimiento de la ética y la moral, tener constancia de cuales son los límites de nuestra libertad para no condicionar la del otro. Evidentemente es un conocimiento el cual recibimos (se supone) desde pequeños por parte de nuestros padres, educadores e incluso aprendemos por nosotros mismos a lo largo de nuestra vida según nuestras experiencias, y en general ese conocimiento se verá condicionado por nuestra cultura. Quizás no le demos importancia a este conocimiento, porque en un principio puede parecer algo evidente, algo “innato” del ser humano pero la realidad nos muestra que esto no es así en lo absoluto. Aunque por desgracia el hecho de saber lo que está bien y lo que está mal no implica necesariamente llevar ese saber a la práctica.
    En el ámbito de lo individual (siguiendo un poco la idea de Gerard) está claro que cada uno tenemos nuestras propias preferencias en cuanto al tipo de conocimiento en el cual queremos centrarnos. Eso no quiere decir que consideremos ese conocimiento o saber superior al resto (supongo), pero si es de nuestro interés lo adecuado sería poner ese conocimiento en práctica (como propone Marx, mediante el trabajo) para alcanzar así nuestra felicidad o al menos la satisfacción de llevar a cabo algo con lo que nos identifiquemos.

  29. Parece haber una coincidencia en la mayoría al considerar con Juan Antonio: “dar más importancia a aquel conocimiento útil mediante el cual puedo vivir bien y ser feliz” Sí, pero cuál es, no es el meramente instrumental (saber hacer las cosas que nos permiten realizar las tareas cotidianas o satisfacer nuestras necesidades básicas). Gerard concreta otra tendencia muy marcada “es aquel que nos permite desenvolvernos “adecuadamente” en las situaciones sociales diarias según las reglas preestablecidas que nadie cuestiona”. Bien, el aspecto crítico aunque algo pobre la argumentación (algo simplista). El porqué está en que en vuestra edad (especialmente, aunque también en adultos no muy maduros) se necesita la aceptación de los grupos de referencia (en vuestro caso amigos y gente de la misma edad). Pero al identificar saber con “ser capaz de” parece que volvemos a lo instrumental y creo que es algo más. Paula vuelve sobre el tópico de la utilidad de determinados conocimientos académicos pero yo siempre insisto en que su utilidad no es intrínseca depende también del receptor, de que sepa hacerlos útiles y eso depende mucho de cómo se estudia y aprende. Otra idea, que vuelve sobre lo dicho por José Antonio es proponer una “carrera para la vida” que identifica con “la vida misma y los años de experiencia” pero esto se ha de llenar de contenido porque no basta con vivir y acumular experiencia (esto lo hacemos todos y con muy diferentes resultados). Óscar nos sitúa en el siglo XXI, frente al enciclopedismo ilustrado (que se parecía mucho acumular todo tipo de saberes) que pecaba de algo ingenuo (nadie puede dominar todas las áreas del saber en todos sus aspectos) recupera su sentido más profundo de atreverse a saber y pensar por uno mismo. Para ello se han de dominar las habilidades que nos permitan manejar la información, valorarla y convertirla en conocimiento. El uso (utilidad?) que cada cual quiera darle es una opción personal. Ahora, eso no se puede hacer sin una base previa, no enciclopédica pero sí suficientemente amplia y diversa (distintas áreas del saber). Es el único que responde algo a mi comentario proponiendo una “transformación del modelo de ocio”, claro que me gustaría que pudiera concretar una alternativa. Leticia los peligros que existen en los prejuicios y en el inmovilismo al que nos pueden llevar proponiendo como clave “la autonomía [que] es un acto de responsabilidad, […] nos aleja de la dependencia y […] de los prejuicios, llevándonos así al razonamiento propio”. De Raúl discrepo en que “los rebaños nunca fueron buenos” (al menos no lo consideran así los amantes de las costillas de cordero). Aunque, bien mirado, su argumentación en este punto es impecable. No lo es tanto en lo siguiente, no seguir a las “minorías” por presión del colectivo parece inconsistente (es el adjetivo más neutro que he encontrado). Tampoco veo necesidad de “tener que seguir a nadie”, aunque humanos somos y siempre podemos encontrar en los otros, individuos o grupos, buenas referencias. Del valor de la lectura no voy a discutir pero tampoco se ha de seguir al “ingenioso hidalgo”, hemos de afrontar el mundo real. La ficción es un universo de posibilidades sugeridas sobre ese mundo real, su valor no es la evasión sino la invitación a recrear la vida, a ampliarla, a enriquecerla. De David resaltar la idea de que el conocimiento que pueda ser valioso no tiene porqué ser el mismo para todos, somos diversos y tenemos distintos intereses y proyectos vitales. Gerard, en su siguiente aportación, introduce una diferenciación “hay dos vidas: la física y la mental” que pretende ser fundamento de su argumentación pero a mi modo de ver poco consistente. Llega, además, a afirmar: “si el cuerpo muere, ¿la mente desaparece? No podemos saberlo (hasta el momento)”. Sí que lo sabemos, una de las condiciones que sirven para definir la muerte es el encefalograma plano (de ahí tanto zombis que observamos por diversos lugares), es decir, la ausencia de actividad cerebral, y por lo tanto, de vida mental. Después identificar la actividad mental con el ser ilustrado chirría porque una cosa es el ejercicio y otra el contenido de éste y las finalidades que éste persigue. Noemí, en cierta medida en línea con Óscar, nos sitúa ante lo que se denominan “habilidades informacionales” destacando la influencia de los medios y la pasividad dominante. Su primera conclusión es demoledora: ” todo aquel que piensa distinto, pero al menos tiene un criterio personal, se le margina”, “esta sociedad que está llena de patrones que hay que seguir, conseguimos que más gente prefiera mantenerse en la ignorancia”. Sí, pero ¿Cuál es el precio? En su segundo párrafo concreta (y está muy bien porque muy pocos lo estáis haciendo) saberes y actitudes que cree que son fundamentales. Iván y Albert destacan cómo el saber, en el contexto del instituto, se ha convertido en un valor negativo, algo de lo que avergonzarse. el que demuestra interés por saber ha de soportar la presión de un entorno hostil y hostigador en el que parece resonar la triste “muera la inteligencia”. Oriol destaca la importancia de diversificar los saberes. Miguel Ángel, breve y a la vez rico en ideas, pone el énfasis en la dimensión moral del saber, en añadir a la experiencia vital la reflexión sobre lo aprendido y en la importancia de saberlo aplicar (lo importante no es sólo la cantidad sino poder convertirlo en algo útil: fijaros que ésta es una idea que antes ya hemos señalado: la utilidad depende mucho del sujeto que adquiere el saber, no sólo del “saber” mismo). Berta destaca el hecho de que vivimos en una época en la que el acceso a la información es mayor que en ninguna otra y sin embargo no hay ese deseo de saber: “cuantas más facilidades tenemos menos importancia le damos”. Pero ojo, que nos “enseñen” no implica necesariamente que aprendamos y que creamos que no necesitamos el saber no nos tiene porqué hacer necesariamente más felices (antes lo contrario). Yaiza vuelve sobre el valor de la diversidad y la autonomía y argumenta razonablemente cuando afirma que ” no te sirve de nada vivir en la ignorancia ya que te refugias en tu propio engaño, de que vale cerrar los ojos y no ver lo que hay delante si tarde o temprano te estrellaras contra ello”. Gerard en tu última intervención haces un excelente ejercicio de síntesis de tu propio pensamiento. Siempre un poco de “trazo grueso” pero concreto y bien articulado. Se puede estar o no de acuerdo pero es una propuesta a debatir. Andrea pone como objetivo una vida plena y feliz a partir de la experiencia y los conocimientos prácticos. Allison hace referencia de nuevo a la dimensión moral, así como a la influencia de la socialización y el entorno cultural. En crítica a Gerard afirma que distintos no significa inferiores o superiores (es debatible si todos valen los mismo o hay modos de vida que son en cierto sentido superiores: esto dará de sí en Nietzsche) y destaca la importancia de no quedarse sólo en la teoría y saber llevarlo a la práctica.

  30. Gerard Culla ha dit:

    Simplemente quería hacer una incisión para hacer saber que con “vida menta”l no me refería tan sólo a la actividad neuronal, sino que abarcaba un sentido más amplio de la inteligencia, algo así como el espíritu al estilo Descartes.

    No pienso ser yo el que afime o niegue la inmortalidad del alma (si es que existe), y por eso preferí dejar el interrogante. Ya había dicho que el cerebro esconde un enorme potencial y creo que sería la llave a nuevas puertas del conocimiento sobre el conocimiento si llegásemos a conocerlo (¡cuánto conocimiento!). Pero no puedo asegurar que lo físico y lo incorpóreo existan; en caso que existieran, consideraría que si existiera una conexión entre estas dos sustancias en nosotros, seguramente el cerebro sería el punto en común (algo así como la glándula pineal en Descartes).

    Cuando dices “un poco simplista” no sé si te refieres a:
    1.- Que mi argumentación es poco válida y por tanto inconsistente.
    2.- Que en las ideas que se basa mi argumentación.
    3.- Ambas

    En el caso 1, intentaré repasar mi argumentación y encontrar los puntos débiles para reforzarlos.

    En el caso 2, pienso que no hace falta hacer más complicada una cosa más de lo que realmente es. Además siemple hablo a rasgos generales, si es pertinente que marque más las fronteras y que concrete más lo haré.

    En el caso 3 haré lo que haría en los casos 1 y 2.

  31. ¡Hola!
    Empiezo por el final:
    Cuando he dicho simplista (sin el ánimo de ofender, que en entornos virtuales es difícil transmitir el sentido a veces porque no hay lenguaje no verbal “a la vista”) no me refería tanto a la incosistencia del argumento como a que no estaba demasiado elaborado o que estaba formulado en un lenguaje poco riguroso (con lo que aprendimos el año pasado del proceso de socialización se puede argumentar con mayor rigor: para eso aprendemos, las teorías sirven para comprender y explicar mejor los hechos).
    Respecto a tu idea de la “vida mental” el debate es mucho más interesante y tiene una tradición mucho más larga en la historia de la filosofía y la ciencia. Cúales son las relaciones entre cuerpo y mente sigue siendo una cuestión abierta. Pero ahí se ve la dificultad de intentar abordar este tipo de temas con rigor y cómno algunos filósofos (sus filosofías) nos imponen ciertas condiciones a la hora de poder elaborar respuestas a las cuestiones que nos planteamos. Podría ser interesante que la clase dijera qué piensa sobre ello, pero con argumentos.
    En mi caso identifico la vida mental con el resultado de la actividad neuronal de mi cerebro y no concibo que pueda transcenderme si no es a través de mi relación con los otros en su expresión cultural. Es decir, mis ideas (es quizás mucho decir que son mías, pero bueno) además de en mí pueden estar en otras personas pero ahí la identidad de mi vida mental queda diluida y transformada por el cómo las piensan y las interpretan los otros.
    ¡Os invito a decir qué pensáis sobre ello!

  32. Gerard Culla ha dit:

    Primeramente, decir que cuando apuntaba que habías calificado de simplista mi exposición de lo que pensaba acerca del conocimiento en la sociedad, no lo he hecho porque me sentía ofendido, sino que más bien quería reforzar mi idea y mi intención era conocer donde estaba el fallo: al fin y al cabo es un debate.

    Reflexionando sobre ello, me he dado cuenta de que lo que yo concebía como una clase de persona (lo que yo ingenuamente llamaba emprendedor y rémora), es más bien una clase de comportamiento. Es decir, a veces puedo comportarme de manera ilustrada y otras veces no. Eso dependerá siempre de cuál sea nuestro ámbito del saber. Obviamente al tener más conocimiento sobre un tipo de saber, será más fácil que me comporte de manera emprendedora cuando lo ejerzo, pero es muy probable que me nutra de otros conocimientos de otras personas que se comportan de manera emprendedora en su ámbito del saber. Voy a poner un ejemplo: supongamos un médico. Este médico puede ser un investigador que descubre alguna vacuna; esta autorrealización como persona le da felicidad, hace que se sienta “lleno”. Pero este mismo médico es incapaz de reparar una simple avería del motor de su coche, y se nutre de los conocimientos de un mecánico (se ve que hacía semanas que el motor hacía mala combustión y eso consumía mucha más gasolina de lo normal, por lo que ha “destruido” un poco más el mundo por el hecho de ser una rémora en el campo de la ingeniería mecánica). Sin embargo, esto es inevitable, ya que es improbable que una persona llegue a dominar todos los ámbitos del saber. Este médico ha ayudado enormemente al resto de personas, pues ha desarrollado una vacuna que salvará vidas; pero también ha contaminado innecesariamente el planeta a causa de su desconocimiento. Ha tenido entonces un comportamiento ilustrado y otro desilustrado.

    En cuanto a la “vida mental”, me resulta imposible creer que cuando nuestro cerebro muere, no hay nada detrás, simplemente desaparecemos, la ausencia total de significado. Cuando dices que tus ideas pueden estar en otros individuos, no sé si te refieres a la vida después de la muerte en la memoria de los demás (la fama). A mí, existir en la memoria de otros no me va a permitir seguir siendo un ente pensante, porque no puedo pensar a través de las ideas de otras personas. Esto lo puedo saber porque yo tengo estas ideas de otras personas y no varían, jamás se modifican, y yo tengo control sobre ellas; además son ideas que poco a poco se asimilan y pasan a formar parte de nuestra identidad, por lo cual podría decir que una parte de esa persona de la que tengo una idea soy yo (puede que te refieras a esto cuando dices que no puedes decir que sean tuyas las ideas, sino que se trata de una identidad compartida). Yo creo en la individualidad, y aunque admito que estas ideas ajenas que residen en nosotros pueden enriquecer nuestra identidad, no creo que sean la extensión de la vida de otra persona, es una falsa existencia, ya que no permiten al sujeto pensar (“Pienso, luego existo”). Simplemente son huellas, como pinturas rupestres en una cueva que si bien la caracterizan, no son más que trazos del pasado.

  33. Eric Murillo López ha dit:

    Como ya se ha comentado en el debate, nuestra época no es para nada una época ilustrada. La gran mayoría de personas no tienen ganas de formarse y vivimos en una sociedad cada vez más mediocre. Considero que estamos volviendo a tropezar con una nueva Edad Media, no en cuanto a conocimiento e investigación, ya que los científicos cada día nos aportan más información, pero si moralmente. La sociedad es un rebaño donde al que sobresale se le cortan las alas para que todos estemos al mismo nivel de ignorancia y mal hacer. Aquellos a los que sus bondadosos padres les regalan un magnífico coche si aprueban unas cuantas materias, insultan a aquel que seguramente podrá hacer algo en el futuro, pero no se le permitirá por culpa de un jefe bastante más ignorante que él. Y ocurre con comunidades dentro de un país, comunidad que sobresale igual a crítica del resto del país acusando de separatismo. Y por tanto a la pregunta “¿Su formación cultural les permite juzgar y pensar por sí mismos?” respondo que juzgar y pensar no tiene nada que ver con el conocimiento. El sentido común no se adquiere en los libros, pero como ya no queda ni de esto, estamos obligados a oír continuas sandeces por televisión, incluso en los telenoticias, que se han convertido en programas del estilo “España Directo”, mucha cocina, fiestas y muertes y poca ciencia. Quien no conoce no significa que pueda ser manipulado más fácilmente, esto está en la persona, maneras de ser, y creo que el problema ya no está ni siquiera en la manipulación, si no en la comodidad de no plantearse nada de lo que ocurre alrededor.

    En cuanto a que saber es importante, como estudiante de ciencias, futuro estudiante de una carrera de ciencias, y futuro trabajador para cualquier empresa que acabará quemándose de tanta ignorancia, opino que la evolución está en la investigación, pero cualquier conocimiento es importante. No hay que ser una biblioteca de información (para eso ya está Internet), si no ser lo suficientemente espabilado para hacer las cosas correctamente y saber utilizar las herramientas que tenemos, y mirad si la sociedad afecta al individuo, que siempre se habla de corrección, no de perfección. Mi materia favorita no es filosofía, supongo que porque no me parece valioso aprender como un hombre cree que se dividen las ideas, pero sí que es cierto que la filosofía hace pensar e invita al debate de cuestiones importantes, no banalidades televisivas, y eso es lo que mueve el mundo, gente con interés. Y esta es la clave, el INTERÉS, ¿Dónde podemos hallar el conocimiento? En cualquier sitio, ¿Qué debemos saber o conocer? Todo o nada es suficiente, está claro que el conocimiento nos permite evolucionar, pero aquel que no tiene interés y no se busca la vida, no aprende, un ejemplo muy sencillo es cualquier paleta, gente quizás sin estudios, pero han aprendido como construir, a lo mejor no por interés sino por necesidad, pero indudablemente no es su inteligencia lo que les hará construir nada sino su habilidad. La HABILIDAD son los conocimientos prácticos esos son los verdaderamente necesarios para vivir.

    Y ahora me pregunto algo, nosotros estudiantes de 2º de Bachillerato, que empieza nuestra vida de verdad este año, ¿qué tenemos que hacer? Algunos seguiremos estudiando, otros no, pero al final todos necesitaremos, o necesitamos ya, trabajar, y si alguien quiere intentar investigar se tendrá que ir del país, si alguien es bueno en lo suyo, acabará exprimido por un jefe más pelota pero menos inteligente que él y si alguien tiene el valor de ser emprendedor y crear una empresa, siempre estará a la espera de que en el mundo vuelva a haber una crisis que tire todo su trabajo por la borda a causa de los altos mandos con pocas luces.

    PD: Acabo de ver en Antena 3, un avance del telediario, la primera noticia Gadafi, la segunda Fukushima y la tercera un concurso de tirarse en plancha en una piscina; otra muestra más de inteligencia.

  34. Alicia Valero ha dit:

    Yo también considero que desgraciadamente no vivimos en una época ilustrada. Parece que la gente ya no tiene inquietudes, que el conocer se ha convertido en algo obsoleto y prácticamente inútil. “¿Para qué voy a molestarme en aprobar la ESO cuando puedo salir en un programa de televisión diciendo que no me sé la tabla del 5? La gente me aplaudirá, se reirá conmigo y seguirá viendo mi programa. Además podré merendar en el plató, y lo más imporante, ganaré millones. Mucho más dinero de lo que ganarán en toda su vida mis compañeros de clase que quieren ser médicos o profesores. Pobres, malgastarán su vida. No se dan cuenta de que yo soy el único verdaderamente inteligente, el único que podrá permitirse una casa de cuatro plantas, tres coches y un yate.” Como han dicho algunos compañeros, ahora parece que la ignorancia está bien vista (sobretodo durante la adolescencia), y que en algunos casos llega a ser incluso divertida y algo de lo que puedes sentirte orgulloso.

    Sin embargo, me gustaría retomar la pregunta “¿Quién es más feliz, el sabio o el ignorante?”. Puede que aquellas personas que huyen de cualquier forma de conocimiento y no tienen ningún tipo de inquietud vivan sin ningún tipo de preocupación, pero ¿quiere decir eso que son felices? ¿Puede aspirar a ser feliz alguien que no se molesta en preguntarse lo que es la felicidad? Quizás estas personas son realmente felices porque para ellos la felicidad no implica ningún tipo de saber, pero me cuesta creer que alguien que dice orgulloso “lo mío es comer, dormir y ver la tele” sea realmente feliz. Lo que está claro es que afortunadamente, hay aún muchísima gente interesada en conocer el mundo que le rodea, gente que se hace preguntas. Aunque a veces, conocer demasiado puede ser frustrante e incluso hacernos infelices. Nos hace ver nuestras propias limitaciones, nos muestra las cosas terribles que han pasado, pasan y pasarán en el mundo, y paradójicamente, nos hace darnos cuenta de lo poco que sabemos. Pero si cuanto más sabemos, más infelices somos, ¿por qué hay gente que sigue empeñándose en saber? Porque para esa gente, la realización personal va ligada al conocimiento, a la sabiduría, y les resulta imposible ser felices viviendo en la ignorancia. Por lo tanto, no creo que haya una definición universal de felicidad. Hay ingorantes infelices e ignorantes felices. Al igual que hay sabios infelices, y otros muchos felices, ya que han utilizado el conocimiento como una herramienta para encontrar un estado de equilibrio. Por eso creo que la pregunta “¿Quiénes son más felices, los sabios o los ignorantes?” tiene tanto sentido como la pregunta “¿Quiénes son más felices, los hombres blancos o los hombres negros?”. Todo depende de la persona de la que estemos hablando.

    A diferencia de algunos de mis compañeros, opino que evidentemente, el conocimiento nos ayuda a no ser manipulados y a pensar por nosotros mismos. Alguien sin ningún tipo de estudios, alguien que no se ha molestado en pensar y en desarrollar una opinión propia sobre algo es fácilmente influenciable. Seguirá a las masas y las modas y no se molestará en tener un criterio propio. Además es bastante probable que tenga muchos prejuicios. Podrás decirle cualquier cosa y se la creerá. Si no tiene ni idea de matemáticas, podrán engañarle cuando vaya a comprar, por ejemplo.

    En cuanto a la pregunta de qué saber resulta útil, coincido en que todo depende del sujeto, de que él sea capaz de hacerlo valioso. Para algunas personas, el haber aprendido la idea del eterno retorno en filosofía puede haberles hecho cambiar la manera de ver las cosas e incluso puede que les haya servido para replantearse su forma de vida. Para otras, sólo les habrá servido para aprobar un examen. Lo que es cierto es que a veces actuamos como un almacén de datos que normalmente es vaciado al acabar un examen. Seguro que a no ser que seamos matemáticos, el haber aprendido cómo demostrar si dos polinomios de coeficientes imaginarios forman base o no, no nos servirá para nada. Creo que debería de dársele más importancia al hecho de aprender. Parece que lo único que importa en el instituto es que los resultados del examen estén bien. Pero yo creo que es más importante el hecho de interesarse, dudar, preguntar. Y la satisfacción que viene después, cuando finalmente consigues desentrañar los misterios de aquel tema de física que te parecía tan difícil y tan lleno de fórmulas incomprensibles. Claro que los resultados son importantes en el día a día, pero en toda nuestra formación escolar, ¿qué hemos adquirido al fin y al cabo? Conocimiento, por supuesto, pero también las herramientas que nos permiten aprender cada vez con más eficacia. Tal y como fue comentado en clase, seguro que todos hemos olvidado muchos detalles de la filosofía de Platón, pero seguro que si nos lo propusiésemos, podríamos volver a aprenderla en menos de una tarde, y al compararla con la de Kant, nos reiríamos de lo difícil que nos parecía hace unos dos meses. Recordemos que cuando íbamos a la ESO nos costaba identificar el sujeto y el predicado. Hay muchos datos que debemos conocer, evidentemente, pero no debemos intentar actuar como un almacén, porque es imposible. Un pianista seguro que olvida todas las partituras que ha tocado a lo largo de su vida, pero seguro que si intenta retomar una partitura que en su día le costó mucho trabajo tocar, será capaz de hacerlo en muy poco tiempo, porque ha ido adquiriendo herramientas que le permiten aprender cada vez más rápido y enfrentarse a problemas de mayor dificultad. E incluso me atrevo a afirmar que un día no muy lejano, miraremos atrás y nos daremos cuenta de que aprender la filosofía de Kant es un juego de niños.

  35. erik nebot siebert ha dit:

    En mi opinion, hoy en dia las personas de nuestra edad tinenen tendencias muy diferentes. Por una parte, esta los estudiosos que realmente quieren culturizarse y aprender de la vida para saber afrontarla en el futuro, no obstante hay un alto porcentaje de fracaso escolar, chicos y chicas , que en vez de dedicarse a los estudios prefieren salir a la calle y realmente no hacen nada para mejorar su intelectual y cultura.
    La gente deja de querer aprender sobre historia, matematicas … , saberes necesarios para nuestro dia a dia y para xomprender mejor las causas y consequencias de las cosas. Hoy en dia prefieren salir a la calle y aprender de las experiencias callejeras y conversar con los amigos de sus gustos.
    La formacion cultural realmente ha mejorado para los que realmente se implican y quieren aprender, pero hay muchos que no lo aprovechan y prefieren permanecer en su nido de incultura.

    Yo creo, que el saber que realmente es necesario, es comprender el significado de las cosas , de aquello que te sucede a lo mlargo de la vida, aquello que vives cuando estas en la calle , en problemas , o en pareja con otra persona, aprender a apreciar y a dejar a cada uno actuar como crea que le conviene. Por otra parte , algo que nos alluda a culturizarnos , es el saber que adquirimos mediante la lectura y la enseñanza.
    Ir a la biblioteca, es lo que se hace cuando realmente quieres aprender sobre algo y vas a indagar sobre ello.

    Nos encoontramos con el conflicto de que es mejor, si refugiarse en la ignorancia o si es mejor el saber .
    Realmente podems decir que alguien que es ignorante npuede ser muy feliz , porque no le da demasiada importancia a las cosas, pero si nos ponemos a pensar,¿ no es realmente mejor entender las cosas , y saber valorarlas por lo que son?
    Pues en mi opinion , la clave de lqa vida es interesarse por lo que pasa a nuestor alrededor, informarnos para saber mas , y a la vez poder compartir estos saberes con nuestros amigos y la gente que nos es importante.

  36. Pau Mamano ha dit:

    Bueno, tras ver esta cantidad de comentarios y opiniones intentaré responder yo también a la primera pregunta. Espero aportar algo nuevo o, al menos, dar un enfoque diferente de las mismas ideas.
    Para empezar me gustaría decir que no creo que estemos en una época ilustrada. En mi opinión estamos en la era de la comodidad. Es decir, sea como sea las personas de hoy en día buscan vivir cuanto más fácil sea posible. Creo que no miento cuando digo que todos hemos pensados alguna vez “si no lo necesito no lo hago”. Esto nos afecta sobre todo a los estudiantes que solo nos interesamos por lo importante académicamente y dejamos de mostrar interés sobre otros ámbitos.
    Según creo, la gran mayoría de la gente no conoce por conocer. Eso sí. Puede darse un caso en que alguien se interés por un tema. Pero me refiero en general. Quien estudia por estudiar, para conocer?
    Por otra parte, nos informamos de lo que nos afecta y tenemos conocimientos acerca de lo que nos rodea en el día a día, pero no vamos más allá. De hecho tampoco se nos han transmitido los valores del conocimiento. En este planeta movido por los intereses económicos estamos acostumbrados a que nos digan “haz esto, haz lo otro, aprende esto. Porque esto y no lo otro? Simplemente por que así lo dicta el modelo de vida que ha establecido nuestra sociedad actual. La enseñanza está pensada en prepararnos para la sociedad y no para motivar nuestro afán de conocimiento. Esto, nos convierte a bastantes en ignorantes sobre muchos temas y, a la vez, no hace manipulables.
    Para intentar resumir, mi opinión es que vivimos en un mundo que nos dicta qué hacer y qué aprender, que nos mueve a buscar la vida más cómoda dentro de la sociedad y que de esta manera somos ignorantemente manipulados por los intereses económicos.

    Tras este comentario me gustaría añadir que quizás mi opinión es un poco extremista y que puede que hayan algunas cosas que no se entiendan ya que nunca me supe explicar muy bien. En tal caso, preguntarme lo que querais y intentaré responderos.

  37. Lucía Romero ha dit:

    Intentaré aportar mi punto de vista respondiendo a la primera pregunta. En primer lugar, tal y como han indicado el resto de mis compañeros, no creo que vivamos en una época ilustrada. Actualmente, especialmente en edades jóvenes, el saber no parece estar a la orden del día. Esto puede ser por varias razones; por una parte, hoy en día disponemos de muchos más recursos y facilidades que anteriormente, además tenemos muchas más respuestas a todas aquellas preguntas que en la antigüedad se podían presentar como un misterio. Esto hace que se pierda el interés, la curiosidad y las ganas de llegar a más y poder ampliar lo que hasta ahora conocemos.

    Por otra parte, quizás el modelo educativo influye en nuestra percepción del saber; éste nos hace ver el conocimiento como un medio, una herramienta para poder llegar a lograr nuestros objetivos profesionales, en el caso de aquellos que optan por seguir cursando estudios post-obligatorios. En definitiva, nos dedicamos a estudiar y a recopilar información que más tarde es probable que olvidemos para poder llegar a ser algo el día de mañana.

    Antiguamente se disponía de mayor autonomía e independencia en cuanto a lo que al saber ser refiere, ya que la falta de recursos y difusión permitía a cada uno de los individuos investigar y “curiosear” por su cuenta.

    Aunque hoy en día también hay excepciones para bien y para mal. El problema está en que, a veces, juzgamos o marginamos a aquellos que tienen curiosidad por conocer y consideramos mejores a aquellos que hacen lo contrario. También hay que destacar que nuestra cultura y conocimiento no sólo depende de aquello que aprendemos en las aulas, sino de nosotros mismos, aunque como he indicado antes, el exceso de recursos y respuestas hace que, muchas veces, optemos por perder la curiosidad y las ganas de conocer.

  38. Karen Gutiérrez ha dit:

    Nuestra época no es una sociedad ilustrada tal y como Kant la describió. Pero hemos avanzado a pesar de los prejuicios, tradiciones y supersticiones.
    Hoy en día existen muchas personas que siguen dándole valor a los logros científicos, que pueden ser un bien para la sociedad. Otros tampoco han renunciado del todo a la religión, muchas personas creen en la existencia de Dios.

    En conclusión hemos avanzado notablemente pero no tanto en comparación a siglos anteriores al nuestro. En relación al pensamiento libre hemos avanzado notablemente ya que ahora muchas personas piensa por si mismas y respetan la opinión de los demás.

    En cuento al tema de que queremos conocer, algunos seres humanos desean conocer mas de lo que conocen mientras que otros se conforman con saber lo básico.

  39. Andrea Lopez ha dit:

    Como ya se ha comentado en posts anteriores, yo tampoco creo que estemos viviendo en una “época ilustrada”, ya que la actual sociedad del siglo XXI no es conocida precisamente por su afán de superación, de conocimiento y de querer saber cada día un poco mas, por lo tanto, no tiene similitud ninguna con todo lo que conforma la dicha ilustración . Actualmente, el ser humano (aunque no podemos generalizar, ya que siempre existe la excepción que confirma la regla) tiene otras inquietudes, sueños y deseos distintos al de “saber màs”, el objetivo primordial de todo ser humano es llegar a conseguir la FELICIDAD , este termino, es muy relativo, ya que para cada uno la consecución de su felicidad dependera de cosas distintas, ya que como hemos apuntado, no todos tenemos los mismos deseos e inquietudes, para conseguir el “gran objetivo”, por regla general el ser humano suele optar por el camino mas simple y rapido, dejando de lado las grandes oportunidades que podria aportar el conocimiento para conseguir dicho objetido, y que seguramente a largo plazo nos aportaria muchos mas beneficios, pero así somos, en vez, de esforzarnos y luchar por lo que queremos, cuando algo representa un sobreesfuerzo lo dejamos de lado y cojemos otro camino mas facil o simplemente optamos por otra cosa distinta, dejando de lado la primera.
    Referiendonos al conocimiento no hablamos solo de estudios sino de conocer el mundo que nos rodea, ya que el conocimiento academico bajo mi opinión es importante y util ya que necesitamos de ellos para poder vivir en esta sociedad cada vez mas avanzada tecnológicamente, con mas medios de comunicación, mas información etc, pero considero que tambien existen una serie de cosas importantes que no se aprenden con los libros o con las licenciaturas, y que son igual de necesarios o màs que los academicos para poder llevar una vida plena, no es que defienda que no debamos estudiar, hacer deberes, leer libros, acudir a convenciones, etc, pero sí que debemos si mas no, tener en cuenta todos los factores y conocimientos con los que puedo vivir y sobretodo ser feliz, repito, no defiendo el analfabetismo o ignorancia.

  40. Judith González ha dit:

    La Ilustración fue el movimiento cultural que proponía la liberación individual y social del hombre a través de la utilización autónoma de sus capacidades racionales. Esta invitaba también a luchar críticamente contra las fuerzas que debilitaban la razón: la superstición, los prejuicios, el peso muerto del pasado, en forma de tradición. Kant consideraba que la suya era una época de Ilustración pero aún no se había llegado a una sociedad ilustrada. ¿Hemos avanzado o retrocedido en la actualidad? ¿Es la nuestra una sociedad más ilustrada en el sentido en que Kant la definió?

    Respondiendo a esta pregunta podemos decir que sí, la época en la que vivimos ha retrocedido enormemente en comparación a la sociedad en la que vivía Kant, puede que ahora hayan más avances tecnológicos, sanitarios, biológicos, etc. Pero en lo que se refiere Kant a avance como sociedad ilustrada no lo hemos conseguido, ya que esta sociedad en la cual vivimos podemos denominarla de todo (vulgar, hipócrita, superficial, pasiva, egoísta, caprichosa, competitiva, vaga, y así hasta cansarnos) menos ilustrada. Después de todo, la palabra ilustrada significa luz (en el caso de la razón) y hoy en día lo único que está a la luz es lo superficial. Lo importante lo esconden, maquillan y manipulan para que todo siga hasta ahora, sino simplemente hay que encender la tele y ver los programas que hay (como se ha dicho anteriormente los programas con más audiencia son aquellos en los que aparece Belén Esteban diciendo estupideces, con lo bonitos que son los documentales de animalitos de la 2) o mirar el nombre de dictaduras que hay hoy día o que ha habido. Un ejemplo puede ser perfectamente el de la dictadura de Franco, que apenas y media más de metro 50 y aun así nadie se atrevió a negarle nada o a defender los conocimientos y culturas (catalana) que el destruía con sus “pequeñas” pataletas que duraron cuarenta años y por qué se murió.

    Aquí ya vemos como es de importante para la sociedad los conocimientos que se han podido descubrir gracias a personas que se han pasado toda la vida (literalmente) para descubrirlos. En esta sociedad lo único importante es el conocimiento que nos permite vivir y si para ello es necesario obedecer la ordenes de un dictador o simplemente para ser aceptado en la sociedad has de ser alcohólico y fumador, pues definitivamente no podemos hablar de una sociedad culta y trascendental.

  41. Noelia Sánchez Muñoz ha dit:

    Mi opinión respecto la tercera pregunta es que hoy en dia vivimos en una sociedad la cual, además de estar llena de prejuicios, se refugia en la ignorancia.
    La joventud de hoy en dia no tiene ninguna preocupación por cultivar su saber, es más muchas veces se le da mas reconocimiento a gente la cual consigue el éxito en la vida mediante otras vias distintas a las del saber que no a la población la cual dia a dia ha ido aumentando su saber, mediante el esfuerzo que ello supone.

  42. Davinia Madrid ha dit:

    Yo haré referencia a las tres cuestiones:

    1. Coincidiendo con mucha gente, también pienso que no vivimos en una época ilustrada. Yo voy a hacer referencia a las profesiones. Las personas se guían solo por su futuro, por aquello que quieren ser para poder ganarse un sueldo para vivir, y no se guían por el afán de conocer cosas fuera de su alcance. Los que quieren ser maestros, solo quieren conocer las cosas que les son útiles para esa tarea, los que quieren ser médicos, igual, y por ejemplo, no quieren conocer cosas como las leyes del universo. Siempre hay excepciones, pero en la sociedad que hoy vivimos, tampoco nos deja mucho tiempo para que una persona pueda llegar a ese conocimiento, ya que nos imponen desde pequeños que para poder vivir hoy en día hay que estudiar una carrera y ponerte a trabajar.

    2. Para mí, compartiendo la opinión de Oriol, no hay un saber realmente importante, sino que el saber más importante es el de tener un poco de conocimiento de todo. Aunque a pesar de eso, si tuviera que elegir entre algún saber, es el saber de la convivencia (si le podemos denominar saber). Los seres humanos no somos autosuficientes, y necesitamos a los demás para poder vivir. Si una persona no sabe convivir con la sociedad, respetar las leyes, saber a quien obedecer… Viviríamos en una guerra continua donde seria imposible satisfacer nuestras necesidades, y seríamos totalmente primitivos e ignorantes.

    3.Coincidiendo con varias personas, como por ejemplo Yaiza, creo que es mejor el saber que la ignorancia. Si que es cierto que hay un elevado nombre de ignorantes hoy en día, y que ven a las personas con saber como “bichos raros”, pero creo que no hay que dejarse influir por nada, y menos por nadie. Una persona con saber, sabrá como actuar y qué decir en cada situación, en cambio un ignorante, en los días de hoy, no puede llegar muy lejos… Aunque siempre hay excepciones como a dicho alguien anteriormente… como Belén Esteban, los de Gran Hermano… Pero en fin… esperemos que solo sean eso, EXCEPCIONES!!

  43. Ana Navarro ha dit:

    Trataré la segunda pregunta, la cual hace referencia a dónde podemos hallar el saber.
    Personalmente, opino que el saber podemos hallarlo en cualquier lugar, tanto en la calle, en la escuela e incluso hablando con aquella persona que siempre habías considerado un total y completo ignorante. Todo saber es complementario y nos va enriqueciendo en cierto modo. Probablemente muchos de nuestros abuelos no hayan asistido a clase, pero de ellos podremos aprender ciertos conocimientos; de aquellas personas que viven marginadas o tribus aisladas, quizá ellos no tengan preparación académica, pero sí podrán orientarnos sobre el ciclo de la naturaleza (guiarnos sobre cuándo se puede cultivar, predecir el clima haciendo una observación de las estrellas, conocimiento de las plantas para poder curar… entre otras muchas cosas).

    Podríamos diferencias entre tres tendencias en nuestra sociedad: por un lado encontramos a los “conformistas”, que son “felices” con unos valores centrados en el trabajo para poder disfrutar con cualquier pasatiempo. Estas personas se limitan a obedecer sin oponerse a las reglas; otro grupo, en cambio, siente inquietud por conocer aquello que le rodea (tanto en sociedades opuestas, como en problemas naturales), éstas son las que tienen interés por saber si ese tipo de normas son las adecuadas o han de ser modificadas; por último, aquellas personas que tienen inquietudes por conocer todo aquello que ocurre a nuestro alrededor y tiene la capacidad de poder hacer críticas constructivas y llevar a cabo ciertas reformas para poder cambiar y evolucionar la sociedad. Esta última tendencia incluye a las personas que legislan estas reglas y supervisan su cumplimiento.

    A modo de conclusión, me gustaría puntualizar que muchos conflictos se generan por la convicción de creer que el saber solo puede hallarse en un aula. Estas creencias tanto se dan en el grupo de gente “conformista” que sobrevalora a aquellas personas con estudios, como en las que con su título en la mano piensan que su vida ya está resuelta y ha de ser más valiosa que la del resto. Como he dicho anteriormente, en lo más insignificante podríamos hallar el conocimiento.

    “Es maravilloso ser importante, pero es más importante ser maravilloso.”

    (PD: Vidal, lo siento por intervenir a estas horas, me ha sido imposible hacerlo más temprano ya que he llegado de mi entreno en Barcelona hace un rato.)

  44. Mariano ha dit:

    Espero que el debate no esté cerrado, pero bueno, por las dudas.
    No leí toda la discusión (creo que llegué a la mitad), pero puedo dejar mi punto de vista.
    Al punto uno voy a compartir con (creo, ya que no he leído todo) todas las respuestas: no, ninguna de las preguntas que se plantean al inicio se dan hoy en día. Pero me atrevo a afirmar que nunca se ha dado. O que contadas personas en la historia de la humanidad han tenido semejante lucidez. Esa lucidez no es intelectual, no esta atada a la mera filosofías o ideologías, a los libros, sino a la comprensión. La comprensión de la totalidad, del proceso de la vida y de la muerte. Desgraciadamente todos los que estamos discutiendo acá somos internamente tan parecidos o iguales a los “ignorantes” o “estupidizados”. Nosotros también somos egoístas, violentos (bien lo sabe Gerard con su violencia), somos posesivos, vanidosos (quizás también lo sabe Gerard), absolutamente inseguros y somos también responsables de esta sociedad. No somos un “paraíso” dentro del barro que (por suerte) lleva adelante esta sociedad. Somos personas extremadamente confundidas que lidiamos con la confusión de las demás y nos agarramos a cualquier ideología o filosofía que nos calme esa confusión. Entonces nos hacemos hippies, nos drogamos, nos hacemos adictos a los libros, fanáticos a algún deporte, en fin, seguimos alguna regla. Pero la respuesta no esta ahí. Y pasamos a la segunda cuestión.
    ¿Dónde se halla la libertad, la felicidad, la comprensión? En nosotros mismos. No se la podemos pedir a nadie. Ni nadie nos la puede ofrecer. A la punta de la montaña nadie la puede ofrecer en bandeja, somos nosotros mismos los que tenemos que ascender hacia ella. Despojándonos de la actividad egocéntrica. Ese ego nuestro es un fiel reflejo de lo que sucede en la sociedad. Todos somos barro, nadie se salva. Comprendiendo las confusiones internas se puede llegar a comprender las confusiones que tienen las demás personas, pero esta comprensión no se alcanza con ninguna filosofía o ideología, sino comprendiendo esas ideologías que creamos y a las cuales nos aferramos.
    La libertad o la felicidad no depende del conocimiento, por lo tanto un barrendero puede ser tan feliz como un astrónomo. No necesariamente nos llevaría a una superpoblación de intelectuales. Sino a una superpoblación de personas pacificas o libres.
    El tercer punto se disuelve. No se elige, no hay opción. O nos conocemos individualmente o no nos conocemos.

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